Marco psicoterapéutico y metodología

La psicoterapia es una forma de tratamiento dentro del área de la salud mental indicada tanto de forma reactiva como preventiva; es aplicable a diversidad de procesos tales como autoconocimiento, manejo de emociones, ansiedad, ataques de pánico, estrés, habilidades sociales, problemas de pareja, familiares, laborales, etc. incluyendo trastornos somáticos, alimenticios y de personalidad, entre otros.

El fundamento principal de la psicoterapia es la relación terapéutica, en la que paciente y psicólogo se comprometen e involucran en el proceso de forma abierta, genuina y natural estableciendo una relación única enmarcada en la confianza.

Partimos de la base teórica de diversas corrientes humanistas y cognitivas por su comprobada validez científica, respeto hacia el paciente, resultados más inmediatos, duraderos y profundos. De forma ecléctica y centrada en los objetivos del paciente aplicamos modelos de Terapia Centrada en el Cliente, Terapia Cognitiva Conductual y la Terapia Racional Emotiva Conductual, así como técnicas de diferentes modelos que puedan ser de utilidad en el proceso.

Es el paciente quien marca la dirección y es acompañado por el terapeuta para la superación del conflicto, la estabilidad emocional y psicológica así como el aumento de los propios recursos para afrontar adversidades en el futuro. 

¿Cómo se lleva a cabo el proceso?

Cuando hablamos de salud mental hay que partir de la base de la comprensión de ser un proceso, es decir, una serie de momentos en los que se realiza un trabajo conjunto para avanzar en la dirección deseada.

De forma sintetizada, podemos indicar que el proceso se da de la siguiente forma. En un primer momento se recaba información personal general para obtener un marco global que permita comprender mejor a la persona. De forma colaborativa se inicia un proceso diagnóstico en el que se habla acerca del motivo de consulta y la información relacionada.

 Se establecen a partir de este momento objetivos de forma consensuada y se diseña un plan terapéutico, el cual se lleva a cabo en el marco de la relación paciente-terapeuta para alcanzar los objetivos propuestos, sumando a las sesiones terapéuticas recursos prácticos a implementar entre consultas.

Una vez alcanzados los objetivos, pueden establecerse otros nuevos o bien dar por concluido el proceso y establecer sesiones de seguimiento longitudinales, dejando la puerta abierta a nuevas consultas según sean requeridas por el paciente.